Días lejos del taller
Al segundo día noto la vaciedad,
es como si sintiera el vacío crecer.
Me diluyo.
Al tercer día todavía es el vaso medio lleno.
Es lo que hay.
Al cuarto todo es según el vaso medio vacío.
Crece la irascibilidad, aumentan las preguntas,
las dudas siniestras se agigantan, los ogros que me acechan (los imaginarios y los reales - nunca sé cuál es cual) se hacen un festín.
El quinto día rara vez sucede.
El sexto tampoco.
Si han sucedido alguna vez ya los he olvidado.
Como quien olvida el dolor.
Pero un dolor que nunca se olvida.
Vuelvo al taller.
Encuentro las respuestas,
En los colores, en las formas.
Se despejan las dudas,
Me encuentro,
otra vez.