Miércoles, 12 de Agosto del 2026

Juan Doffo: Al Maestro con cariño


Ya no recuerdo bien cuándo fue la última vez que hablé con Juan o cuándo fue que nos vimos por esa vez última. Desde su enfermedad, y calculo que para resguardarlo y su familia resguardarse, a Juan lo veo sólo en los posteos que hacen sus hijos en Instagram, muy esporádicamente, casi siempre cuando cumple años. En esta última foto se lo ve acompañado de sus dos hijos en la costanera, creo, porque atrás aparece el horizonte del Río de la Plata. Parece ser de tardecita y su hija sostiene un caniche. Él mira de perfil, "serio", a su hijo, pero con esa seriedad de Juan, siempre al filo de la risa, una seriedad impostada, como jocosa, en broma. Como cuando me decía "alumno", y me retaba porque en el taller metía un pincel sucio en el pote de blanco u otro color. 

Era el Maestro con la cercanía del amigo, del compinche. Cuando repaso mi vida de educado, primaria, secundaria, universidad, cursos varios, no recuerdo a casi ningún maestro o persona con la que hubiera creado un vínculo, aunque fuera parecido, al que tuve con Juan. Ni que me hubiera enseñado tanto de verdad. Juan enseñaba desde la par, cuando ya era un artista consagrado.  

Todavía siento culpa de haber dejado su taller quizás muy pronto. Tenía la necesidad de encontrar mi camino (todavía no lo encontré... y a veces dudo que exista). Sin embargo, él siempre era mi referente y con su enfermedad quedé muy solo. Siento que ya no puedo confiarle mi trabajo a nadie. A nadie quiero escucharle un consejo y nadie tendrá una palabra de aliento con el peso de las suyas. Juan me hacía sentir especial, aunque quizás no lo fuera, o sea. Siempre me decía que tenía que tener un objetivo hacia adelante, para avanzar y que no pensara tanto, que pintara, que tenía que estar pintando. En eso estoy y estaré, querido Maestro y amigo.