Viernes, 9 de Enero del 2026

La paradoja del nuevo bastidor


El deseo, las imágenes y la necesidad, hacen que el pintor adquiera un nuevo bastidor. Junta unos pesos, despeja dudas y cuentas por pagar y da el paso. El lienzo blanco llega al taller y el deseo y las imágenes desaparecen o se multiplican, queda, cruel, la necesidad. Vuelve el qué pintar y dónde poner la necesidad. 
Comienza el rodeo, los paseos mentales, ciudadanos o virtuales. Hasta que un día, aparece una insinuación de un color de fondo, y luego una forma y así, en un diálogo mudo la pintura se va formando. Pueden pasar meses o años hasta que diga basta, hasta aquí has llegado, es hora de comprar un nuevo bastidor, mal que le pese a tu economía de un mercado que no existe.