Los árboles, la pintura y la ciudad.
Soy habitante de una ciudad pero me encantan los árboles y entonces ellos dialogan en mis pinturas. La ciudad no tanto, quizás porque está ahí a la vista, y uno en realidad quiere escapar de la ciudad. Y como no hay escapatoria posible, al menos para mí, trato de no meter también a la ciudad en mis cuadros. Aunque en algún otro momento la ciudad pueda aparecer también, no será decisión mía al fin y al cabo. Es algo que naturalmente sucederá o no.
Antiguamente se decía que los árboles son en realidad un nexo entre este mundo y el otro, en el que están los que ya no están. Me gusta esa idea, por eso les tengo tanto cariño a los árboles, además de ser una forma gráfica interesante para dibujos o pinturas.